Usa el factoring y no afectes tu línea de crédito

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Los créditos bancarios y el factoring son opciones que tenemos a disposición para solventar los problemas financieros de nuestra empresa. Saber cómo el factoraje funciona de forma paralela a otras alternativas, hace que lo apreciemos como un recurso adicional de financiamiento, muy útil en periodos difíciles. A continuación, todo lo que se debe conocer al respecto.

¿Cómo acceder al factoring? 

El factoring es un servicio que ofrecen ciertas entidades, el cual nos permite obtener recursos de forma inmediata para continuar con los procesos de nuestra empresa, por medio de la cesión de nuestras facturas por cobrar. Sin embargo, aplican ciertas condiciones para su aprobación. 

Es necesario que tengamos a mano información comprobatoria de que somos una empresa legalmente constituida o personas naturales responsables. También necesitaremos demostrar que tenemos, por lo menos, un año de operaciones con balances y tributos actualizados. 

Así, la entidad hará un análisis de estos documentos y comprobará si tenemos la solidez necesaria, para acceder a sus servicios. De igual modo, verificará que nuestros clientes tengan un buen historial de pago, así como la solvencia económica necesaria para cumplir con la cancelación de su factura actual. 

El factoring no interfiere con la línea de crédito

Dado que el factoring es una operación en donde nuestra empresa “vende” las cuentas por cobrar a un tercero y la operación se efectúa de forma independiente a otras instituciones financieras, nuestra línea de crédito queda intacta y libre para percibir recursos en alguna otra ocasión. Asimismo, es importante destacar algunas diferencias, tales como las siguientes: 

  • Inmediatez. Visto como una ventaja, el factoring nos ofrece dinero que podemos tener disponible al momento. En el caso de una solicitud de crédito, este puede tardar más tiempo en aprobarse, además de requerir más requisitos para acceder a él.
  • Montos. A diferencia de los créditos, en el factoraje el monto de financiación se calcula según el ritmo de ventas y no por el capital de la empresa. Aunque las líneas de crédito pueden otorgarnos montos más altos que bien puede servir para reinversión.
  • Deudas. El crédito se convierte automáticamente en una cuenta por pagar de la empresa, mientras que el factoraje es una transacción que no implica deuda, siempre que se solicite el factoring sin recurso. 

Algo interesante es que cuando nos inclinamos por el factoring, el poder de negociación de crédito ante la banca queda reforzado, debido a que podemos demostrar que tenemos una alternativa financiera para obtener liquidez que nos respalda. 

¿Cómo podemos aprovechar ambos métodos de financiamiento?

Supongamos que estamos próximos a solicitar nueva mercancía a proveedores y además queremos hacer una inversión importante para impulsar el crecimiento de la empresa. No queremos ni podemos posponer nuestra producción, pero la inversión la tenemos que realizar pronto por ser una oferta de tiempo limitado.

Consultamos el flujo de caja pero percibimos que buena parte del dinero que necesitamos estaría disponible si logramos cobrar todas las facturas pendientes. ¿Qué podemos hacer? 

  • Acceder al factoring. Con este dinero cumplimos con las actividades del negocio y así evitamos un descontento con clientes y proveedores que nos lleve a otros problemas internos.
  • Solicitamos un crédito bancario. Este capital podemos usarlo para hacer una inversión útil para el negocio, como, por ejemplo, la expansión de sucursales o la compra de nueva tecnología.

Tal como hemos visto, podemos combinar tanto el factoring como el crédito para mantenernos a flote como empresa, siendo esto posible gracias a que existe independencia entre ambos. Usar el factoring es una estrategia inteligente que optimiza nuestros recursos, al mismo tiempo que nos deja el camino libre para realizar la solicitud de un crédito, que a corto plazo impulsará nuestra empresa.