Plazo de pago: cómo evitar que lleve a tu PYME a la quiebra

plazo de pago | operaciones de factoring

El plazo de pago ofrece la posibilidad de adquirir un producto o servicio por adelantado y pagar en cuotas (y fechas) específicas, previamente acordadas. Es un método común de negociación que favorece a las PYMES en la expansión de su cartera, sin embargo, puede ser una terrible desventaja si no contamos con un plan de cobranza.

Cuando el comportamiento de pago de los clientes sigue una tendencia negativa, nos obliga a utilizar los recursos de la empresa para solventar el capital de trabajo, lo cual puede conducir a la quiebra si la capacidad de apalancamiento se ve sobrepasada. 

Claves para no ser víctima del plazo de pago

En 2019, el gobierno chileno publicó una regulación que limita a 30 días el plazo para el pago de facturas con el objetivo de proteger a las micro, pequeñas y medianas empresas. Aunque la iniciativa es buena, todavía hay negocios sin una estrategia de cobranza o que, por razones internas, ofrecen un plazo superior a 30 días, por lo cual siguen teniendo problemas de endeudamiento.

Por fortuna, existen medidas especiales que podemos tomar para reducir el riesgo de quiebra por un mal comportamiento de pago como las siguientes.

Opción 1: Cuando el cliente tarda en pagar, pero paga

Los clientes fijos, con conductas de pago irregulares, son una de las mayores preocupaciones de las PYMES. Desde luego, queremos conservarlos porque podemos confiar en que, tarde o temprano, pagarán. El problema es adivinar cuándo.

En estos casos, clasificar a nuestros clientes según su comportamiento de pago es la mejor estrategia, pues facilita el uso de técnicas muy específicas para incentivar el pronto pago. Algunos ejemplos son: 

  • Los descuentos para Clientes Ahorradores: funciona especialmente con personas que se enfocan en el precio final de un producto o servicio, dejando de lado cualquier otro aspecto de la relación comercial. 
  • El cobro de un depósito inicial para Clientes Volátiles: muy útil cuando trabajamos con personas que necesitan «un empujón» para comprometerse con un proyecto. Esto evita su cambio de opinión (o proveedor) repentinamente.
  • Establecer un acuerdo de anticipo de pago por cumplimiento de hitos o fases, para Clientes Supervisores: la mejor opción cuando lidiamos con clientes desconfiados que necesitan ver evidencia para hacer un desembolso.

Opción 2: Cuando la cobranza se ha vuelto imposible

Si bien, las conductas de pago irregulares pueden ser un tormento para nuestro negocio, las facturas impagas lo son mucho más. 

De esta manera, cuando nos resulte imposible cobrar a nuestros clientes, es necesario actuar rápido para evitar problemas de flujo de caja. Recurrir a operaciones de factoring es la mejor alternativa que podemos tomar.

El factoring o factoraje consiste en ceder las facturas derivadas de nuestra actividad comercial a otra empresa, la cual se encarga de adelantarnos el dinero a cambio de una comisión. Así, el dinero recibido no supone una deuda, sino el pago inmediato de nuestras facturas pues la entidad en cuestión realiza la cobranza por su cuenta sin involucrarnos en la operación.

¿Por qué las operaciones de factoring son la respuesta?

A través de empresas como Factorclick, es posible obtener liquidez rápidamente, externalizando procesos de facturación y cobro que se han convertido en un dolor de cabeza. Con ello, nos olvidamos del sistema de cobranza y del plazo de pago para centrarnos en la captación de nuevos clientes.

Asimismo, dejamos de depender del comportamiento de pago para garantizar liquidez pues no sabemos cuándo nos va a tocar un cliente moroso.

Sin duda, debemos aprovechar los beneficios únicos del factoring para ayudarnos a mantener las oportunidades de crecimiento en nuestro emprendimiento en vías de crecimiento.