Aumento de retornos y más: las ventajas del factoring

servicio de factoring

En nuestro país, y sobre todo para las PYME, el servicio de factoring es una alternativa sumamente conveniente, ya que cuenta con el respaldo y la solidez de una empresa de tradición en el rubro. El factoring, para entrar en contexto, consiste en la tercerización del cobro de facturas, permitiéndole a la PYME contar con liquidez inmediata, sin tener que esperar por los plazos legales de hasta 60 días. Así, se incentiva el dinamismo y se le brinda solidez y autonomía financiera a las pequeñas empresas.

Los servicios de factoring se encuentran regulados bajo la Ley 19.983, encargada de establecer el marco para las transferencia y obligaciones de las facturas, siendo adaptada para las PYME a través de la ley 20.323.

¿Cómo un servicio de factoring entrega beneficios inmediatos a las PYME?

Contratar un servicio de factoring significa mayor autonomía financiera y una mejor administración de la liquidez para las empresas. Sin las trabas de los plazos de hasta 60 días, las PYME podrán disponer de recursos inmediatos para mejorar diversos aspectos de la administración de su negocio.

Entre estos beneficios, es posible identificar un aumento del retorno, optimización de los procesos y ahorro de recursos y tiempo. Dentro de estas ventajas, las empresas pueden ver reflejadas en sus números un aumento de sus índices que signifique la posibilidad de explorar nuevas formas de financiamiento, gracias a la solidez financiera que significa contar con recursos al día. Por otro lado, las características que hacen que el negocio sea rentable podrán verse potenciadas, contribuyendo de esta forma a adelantar flujos de cuentas por cobrar o renegociar con proveedores.

En pocas palabras, un servicio de factoring entrega ventajas únicas que mejoran los procesos de los negocios, potencian sus capacidades financieras y otorgan mayor libertad en torno a la liquidez de la que disponen. 

Potenciando retornos

Cuando se trata del retorno de la inversión, las empresas que trabajan junto a un servicio de factoring sólo deben preocuparse de administrar sus recursos para estar al día con proveedores y potenciar el funcionamiento interno del negocio. En este sentido, el hecho de trabajar con factoring no significa una deuda ni es catalogada como tal, por lo que la empresa no pierde autonomía económica por este tipo de práctica, pudiendo aprovechar sus índices de rentabilidad de manera responsable.

Por otro lado, los objetivos de la empresa se centrarán en los lineamientos estratégicos para su crecimiento, por lo que la gestión de cobranza puede ser externalizada por el servicio de factoring. Así, la empresa se enfoca en sus procedimientos clave, ahorrando tiempo y recursos.

Sin embargo, trabajar con factoring puede convertirse en un problema si no se trabaja de manera ordenada y responsable. Esto porque esta metodología debe contar con un manejo responsable de los recursos para mantener siempre el equilibrio financiero de la empresa. Es posible que la relación con los proveedores deje ser flexible debido a la externalización, sin embargo, las posibilidades de trabajar de manera más profesional proyectan una imagen de seriedad y actitud. 

Los beneficios de trabajar bajo esta modalidad están a la vista, presentando beneficios únicos para las empresas en búsqueda de autonomía y calma para potenciar sus índices de ventas.