Anticipar facturas: una alternativa mejor que los créditos

factoring para pymes

El factoring para pymes se ha convertido en una alternativa de financiamiento, en contraste con los créditos bancarios tradicionales y los créditos rápidos, debido a que, contrariamente a éstos, el factoring otorga liquidez inmediata a los negocios. 

No cabe duda de que, al solicitar un crédito a instituciones bancarias, estas no solo se dilatan mucho tiempo en aprobarlo, sino que además se requiere sortear un molesto sistema burocrático. Por otro lado, los créditos rápidos, si bien para su obtención hay más flexibilidad en cuanto a los requisitos, en ocasiones no suelen otorgarse a pymes. 

Es por esto por lo que el factoring ha estado ganando terreno en el mundo empresarial, por lo que abordemos todo lo concerniente a este instrumento de financiamiento. 

¿Qué es el factoring? 

El factoring es un tipo de financiamiento que consiste en la “venta” de una cuenta por cobrar a un tercero, a cambio de una tasa de descuento. En este sentido, el factoring no es un préstamo, pues, aunque entrega liquidez al solicitante, éste se respalda con la compra de las facturas para recuperar su dinero. 

Al vender las facturas se hace la cesión de los derechos, por lo que la empresa de factoring tiene autorización para solicitar el pago a los clientes una vez que llega la fecha de vencimiento. No obstante, no es necesario esperar a que se haga el cobro de las facturas para recibir el dinero; una vez firmado el contrato entre la pyme y la empresa de factoring, esta última le anticipa el cobro de la factura para que la pyme pueda disponer de él inmediatamente. 

¿Cuáles son los beneficios del factoring frente a un crédito bancario?

1. Liquidez inmediata

Entre los beneficios del factoring, el primero que salta es la inmediatez con la que una pyme puede recibir el dinero para cumplir con sus obligaciones. A lo mucho, la entrega del efectivo puede tardar hasta una semana, aunque regularmente se obtiene en menos tiempo. 

2. Menos requisitos

El factoring requiere de menos requisitos para acceder a un financiamiento, pues, a diferencia de los créditos bancarios y los créditos rápidos, solo basta contar con una factura como comprobante del pago y que el cliente deudor tenga solvencia para efectuarlo.

Los bancos usualmente comprueban que una empresa tenga la solvencia para cubrir los pagos del préstamo, lo cual puede llevar a que un negocio emergente no tenga la capacidad para adquirir la deuda.  Debido a esto, el factoring para pymes es una buena opción de financiamiento cuando no se tiene la solvencia suficiente para recurrir a créditos. 

3. Comisiones más altas

Los contratos de factoraje estipulan una tasa de descuento sobre el valor de la factura para cubrir gastos administrativos, la gestión de cobranza, y prevenir casos de impago. Mientras que los bancos suelen aplicar comisiones más altas sobre las mensualidades a pagar y, generalmente, hay comisiones que no se mencionan directamente. 

Si eres una pyme que busca liquidez inmediata, sin necesidad de grandes protocolos y requisitos, ciertamente optar por un servicio de factoring es una opción ideal cuando hay cuentas por cobrar.